
Libre de Juicio
octubre 28, 2020
La Gracia está Presente
noviembre 3, 2020Estuve pensando en cómo amamos a otros y en cómo nos amamos a nosotros mismos.
Al amar nos entregamos de todo corazón. Cuidando del otro en toda circunstancia. En la enfermedad y en la salud; cuando han hecho algo brillante o tonto. Celebramos cuando triunfan porque estamos orgullosos y felices por ellos al verlos crecer. Nuestro corazón se parte cuando están tristes. Tratamos de ser sabios y alentadores en nuestras palabras con ellos porque realmente los valoramos y queremos verlos resplandecer. Nos aseguramos de que sepan lo amados que son. Y tantas veces nos esforzamos por ayudar en lo que sea necesario para que tengan éxito o tengan una experiencia bonita. También somos comprensivos y perdonamos cuando no son tan buenos y seguimos adelante inquebrantables en nuestro apoyo, amor y confianza en ellos.
¿Me amo de esta manera? Puede ser, pero realmente no lo demuestro bien. ¿Y tú? Espero que sí.
Podría mejorar mucho mejor en este sentido. Al pensar en cómo soy con mi hijo me di cuenta de que debería ser conmigo misma como soy con él. Entonces me puse a pensar.
¿Qué necesito para amarme generosamente a mí misma? Bueno, lo que se necesita para amar a otra persona. Esto es lo que se me ocurrió sobre cómo amarme a mí misma.
Para mí, parte del amor se trata de ser tranquila, alentadora, alegre, juguetona y llena de cuidado. Es estar interesada en mí y respetar mi libertad de ser quien soy ahora y quien estoy creciendo a ser. Tener la presencia mental en reconocer mi valor. Querer lo mejor para mí y hacer lo mejor para mí. Estar comprometida con lo que amo, en lo que disfruto, en lo que me hace feliz y me hace crecer. Estar completamente involucrada en mi bienestar y protegerlo. Ser fiel a mí misma, a lo que es importante para mí. Ser fiel a mí misma es ser fiel a lo que sé que soy y a mi crecimiento. Vivir mi verdad y no permitir las opiniones de los demás me afecte en devaluar o desestabilizarme. No sentir la tentación de dejarme atrás por nadie. Pensando en esto, puedo sentir la fortaleza de tener mi propio respaldo y la emoción de estar completamente comprometida con mi vida.
También significa perdonarme a mí misma y no estar recordando los errores del pasado y hacerme sentir mal. Sólo es mejor recordar las lecciones aprendidas y seguir adelante. Aceptar el proceso de crecimiento y confiar en mí misma de que voy hacerlo mejor la próxima vez.
Amarnos y aceptarnos a nosotros mismos crea un cómodo espacio abierto en nuestro interior para ser uno mismo como queremos ser y crecer. Has estado y estarás contigo mismo para siempre; ¿No deberías ser tu mejor aliado, divertido, cariñoso y fiel amigo? Sí, deberíamos amarnos a nosotros mismos con locura.
Y como todo lo que tiene que ver con el amor y la bondad, esto solo ampliará nuestro corazón para compartirnos con los demás.



